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domingo, 28 de noviembre de 2010

Resto de Brasil y llegada a Chile de nuevo

Queridos,
Prometí unas fotos del paraíso de la familia de Cami y aquí están:










Cuando llegamos a Floripa (Florianópolis) me di cuenta de que es una península del sur de Brasil llena de surfistas, naturistas y pescadores.
Tenían sus farolas decoradas con mosaicos, porque al parecer hay una comunidad de creativos que se dedican a embellecer la ciudad.




Era muy agradable, la verdad. No nos hizo mucho sol, que es lo que yo buscaba, pero aún así disfrutamos mucho.
Uno de los mejores momentos fue cuando fuimos al sur de la península. Los paisajes desde el bus eran geniales, para ellos muy típicos pero para mí totalmente exóticos. Campos y campos de palmeras y vegetación tropical, y al fondo el mar.... Simplemente genial.
Decía que llegamos a un pequeño pueblito de pescadores, donde nos dijeron que había una playa virgen y una cascada preciosa. Cuando bajamos del bus, nos encontramos lo siguiente:




Teníamos que caminar como 40 minutos por la playa para llegar donde estaba la cascada y la playa virgen. Y eso hicimos. Justo antes de llegar, nos encontramos un obstáculo que tuvimos que sortear.






Y así seguimos caminando.

Cuando llegamos a un pequeño asentamiento humano (ilegal, por cierto) encontramos una señora que hacía pescado frito que ella misma pescaba por al mañana. Le pedimos mucho de eso y nos pusimos a hablar con uno que estaba ahí sentado tomando cervezas. Le preguntamos por la cascada y nos dijo que era suya (¿?). Luego entendimos que estaba de ilegal ocupando el territorio donde estaba la cascada, y el tío se iba a construir una casa y todo. Lo bueno es que nos indicó perfectamente por dónde ir.
Cuando dejamos al amigo okupa y comenzamos a explorar el bosque camino de la cascada fue genial. Hacía una temperatura increíble, y me encantó el hecho de explorar como cuando éramos pequeñas en los scouts.
Por fin llegamos a la cascada:










Esa es la cara de relajación que se te queda después de explorar un bosque, encontrar una cascada para bañarte y tumbarte al sol.
Cuando regresamos a la playa ya no hacía calor :-(. Caminamos por 40 minutos esperando que el cielo se despejara pero eso no pasó. Cuando llegamos de nuevo a donde se agarra el bus de vuelta, decidimos probar (yo) una verdadera caipirinha. Nos metimos en un bar muy chulo, bastante mítico entre los locales, donde cada uno que entra puede dejar una notita con algo que se le pase por la cabeza.



Y bueno, la anécdota es que mientras estábamos allí llegó una tormenta fortísima. El viento entraba por todas partes, volaba los papelitos de las paredes, intentábamos cerrar las ventanas con todas nuestras fuerzas, el mar se puso bravo, llovía muchísimo... Lo único que pudismo hacer es quedarnos allí dentro tomando caipirinhas. Luego pedimos patatas fritas y arroz con camarones (gambas) para cenar, y nos salió baratísimo. Lo malo es que no nos dimos cuenta de que bebimos demasiada caipirinha, y al final estábamos pedo. Pero bueno, llegamos al hostal y todo bien, parando por el camino en un bar que estaba vacío pero tenía música en directo. Recuerdo que había un tipo con su guitarra y otro con una batería, y Cami y yo bailamos samba (ella más que yo) en medio del bar, pero definitivamente esa no era la música que tocaban ellos.
Al día siguiente todo bien. Agarramos el bus y nos fuimos de nuevo a Joinville. Luego yo fui a Sao Paulo y a Río.
Cuando llegué a Río estuve en algunos de los lugares que todo el mundo tiene que visitar allí. Tenía un amigo esperándome y él me llevó a todos esos sitios. Vivi cosas muy buenas con una buena banda sonora, porque siempre había personas tocando en la calle... como un grupo de reggae en un bar en Lapa, una batucada por las calles de Copacabana, un grupo de capoeira en la playa de Ipanema, los típicos aperitivos locales (como una croqueta-falafel con mostaza) escuchando a un saxofonista en callecitas del centro... Todo eso.
Y bueno, todo terminó con un final feliz. Digo esto porque yo estaba todo el tiempo (por testimonios de gente razonable) pensando en que un atraco es algo bastante probable, pero no pasó nada de eso. La verdad es que sí está heavy lo de Río de Janeiro en ese sentido.
Y bueno, después llegó el viaje de regreso, maletas, bla bla, y al final llegué a Santiago.
Cuando llegué me estaban esperando 3 amigos que hice en la escuela de verano de la CEPAL. Me sentí muy bien de tener alguien que me esperara. Desde entonces hemos sido inseparables, porque comemos todos los días juntos y después muchas veces nos quedamos tomando algo, o vemos pelis, o hacemos asados... Incluso me enseñaron a hacer sushi.








El resto de mi vida la paso en la casa, o haciendo planes con gente de la casa (como en las fotos de arriba). La verdad es que ahora me siento muy a gusto en este lugar. Mi actitud es diferente que cuando vine por 3 meses y tenía tanto estrés. La verdad es que la escuela de economía fue una oportunidad increíble porque aprendí muchísimas cosas y conocí a mucha gente, pero yo estaba muy estresada teniendo que estudiar macroeconomia, microeconomía, modelos de equilibrio general computable y esas cosas. Ahora la onda es diferente. Tengo mi despachito con mi teléfono y mi cuenta de correo al lado de un laguito que hay en la CEPAL, y estoy en un proyecto en el departamento de desarrollo social. El proyecto es de la OEI y es sobre las metas educativas para 2021 en iberoamérica (link). La CEPAL (mi jefe) estimó los costos para los gobiernos (link) de conseguir esas metas o unas asequibles para ellos y ahora, cuando pase la cumbre de jefes de estado, tendremos que hacer un informe sobre la plata necesaria y cómo va ese tema. Yo me encargaré de redactar el capítulo sobre cooperación internacional.
Así que todo bien, muy tranquila hasta que llegue esa cumbre y digan que les parece muy bien. Entonces habrá que ponerse a trabajar más en serio.
Y bueno, pues así es la vida por aquí. Hace calorcito, a veces demasiado y a veces nada, como una típica primavera. Salgo a veces a tomar el sol y otras, como ahora, escribo a mi gente de España. Tengo unos ritmos biológicos un poco extraños, pero me siento muy bien.
Se me acabaron las cosas que contar. Sólo decir que todo bien pero extraño mi vida de allá. Nunca me había dado cuenta de lo que me gusta vivir en Madrid.



4 comentarios:

  1. Mi querida Nata,

    Me alegra tantisímo que estes tan bien y por esas tierras! Las fotos son increibles y se te ve super contenta. Yo, por cosas del destino cada vez más lejos de mis raices, pero feliz también!!
    qué pasada lo de la CEPAL, tiene un pinta cojonudaa!! tu disfruta y aprende qué de eso se trata. Saludos desde Windhoek! chao reina!!

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  2. No sé pq sale FORO xx1 ( fiiapp??).. oye que soy Joha, jeje

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  3. Natsss!! Me ha encantado tu entrada al blog :) Antes era un lio pq estaba cerrado y no podia verlo, pero me ha dado muy buena vibra esta en especial.
    Te estoy leyendo mientras estoy en un hotel de Sao Paulo esperando a q abran mi vuelo a España (por el caos de los controladores), y entre tanta incertidumbre y esperas ha sido como escucharte de nuevo :)
    Me alegro q se hayan bajado los ritmos en Santiago y que ahora empieces a disfrutar de la primavera y de una vida más relajada.
    Un beso y abrazos enormes enormes.

    Patri

    PD: Madrid también te echa de menos (y yo también!)

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  4. Señorita Natalia, va siendo hora de que actualice, ¿no?

    Feliz 2011.

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