Queridos,
Prometí unas fotos del paraíso de la familia de Cami y aquí están:
Cuando llegamos a Floripa (Florianópolis) me di cuenta de que es una península del sur de Brasil llena de surfistas, naturistas y pescadores.
Tenían sus farolas decoradas con mosaicos, porque al parecer hay una comunidad de creativos que se dedican a embellecer la ciudad.
Era muy agradable, la verdad. No nos hizo mucho sol, que es lo que yo buscaba, pero aún así disfrutamos mucho.
Uno de los mejores momentos fue cuando fuimos al sur de la península. Los paisajes desde el bus eran geniales, para ellos muy típicos pero para mí totalmente exóticos. Campos y campos de palmeras y vegetación tropical, y al fondo el mar.... Simplemente genial.
Decía que llegamos a un pequeño pueblito de pescadores, donde nos dijeron que había una playa virgen y una cascada preciosa. Cuando bajamos del bus, nos encontramos lo siguiente:
Teníamos que caminar como 40 minutos por la playa para llegar donde estaba la cascada y la playa virgen. Y eso hicimos. Justo antes de llegar, nos encontramos un obstáculo que tuvimos que sortear.
Y así seguimos caminando.
Cuando llegamos a un pequeño asentamiento humano (ilegal, por cierto) encontramos una señora que hacía pescado frito que ella misma pescaba por al mañana. Le pedimos mucho de eso y nos pusimos a hablar con uno que estaba ahí sentado tomando cervezas. Le preguntamos por la cascada y nos dijo que era suya (¿?). Luego entendimos que estaba de ilegal ocupando el territorio donde estaba la cascada, y el tío se iba a construir una casa y todo. Lo bueno es que nos indicó perfectamente por dónde ir.
Cuando dejamos al amigo okupa y comenzamos a explorar el bosque camino de la cascada fue genial. Hacía una temperatura increíble, y me encantó el hecho de explorar como cuando éramos pequeñas en los scouts.
Por fin llegamos a la cascada:
Esa es la cara de relajación que se te queda después de explorar un bosque, encontrar una cascada para bañarte y tumbarte al sol.
Cuando regresamos a la playa ya no hacía calor :-(. Caminamos por 40 minutos esperando que el cielo se despejara pero eso no pasó. Cuando llegamos de nuevo a donde se agarra el bus de vuelta, decidimos probar (yo) una verdadera caipirinha. Nos metimos en un bar muy chulo, bastante mítico entre los locales, donde cada uno que entra puede dejar una notita con algo que se le pase por la cabeza.
Y bueno, la anécdota es que mientras estábamos allí llegó una tormenta fortísima. El viento entraba por todas partes, volaba los papelitos de las paredes, intentábamos cerrar las ventanas con todas nuestras fuerzas, el mar se puso bravo, llovía muchísimo... Lo único que pudismo hacer es quedarnos allí dentro tomando caipirinhas. Luego pedimos patatas fritas y arroz con camarones (gambas) para cenar, y nos salió baratísimo. Lo malo es que no nos dimos cuenta de que bebimos demasiada caipirinha, y al final estábamos pedo. Pero bueno, llegamos al hostal y todo bien, parando por el camino en un bar que estaba vacío pero tenía música en directo. Recuerdo que había un tipo con su guitarra y otro con una batería, y Cami y yo bailamos samba (ella más que yo) en medio del bar, pero definitivamente esa no era la música que tocaban ellos.
Al día siguiente todo bien. Agarramos el bus y nos fuimos de nuevo a Joinville. Luego yo fui a Sao Paulo y a Río.
Cuando llegué a Río estuve en algunos de los lugares que todo el mundo tiene que visitar allí. Tenía un amigo esperándome y él me llevó a todos esos sitios. Vivi cosas muy buenas con una buena banda sonora, porque siempre había personas tocando en la calle... como un grupo de reggae en un bar en Lapa, una batucada por las calles de Copacabana, un grupo de capoeira en la playa de Ipanema, los típicos aperitivos locales (como una croqueta-falafel con mostaza) escuchando a un saxofonista en callecitas del centro... Todo eso.
Y bueno, todo terminó con un final feliz. Digo esto porque yo estaba todo el tiempo (por testimonios de gente razonable) pensando en que un atraco es algo bastante probable, pero no pasó nada de eso. La verdad es que sí está heavy lo de Río de Janeiro en ese sentido.
Y bueno, después llegó el viaje de regreso, maletas, bla bla, y al final llegué a Santiago.
Cuando llegué me estaban esperando 3 amigos que hice en la escuela de verano de la CEPAL. Me sentí muy bien de tener alguien que me esperara. Desde entonces hemos sido inseparables, porque comemos todos los días juntos y después muchas veces nos quedamos tomando algo, o vemos pelis, o hacemos asados... Incluso me enseñaron a hacer sushi.
El resto de mi vida la paso en la casa, o haciendo planes con gente de la casa (como en las fotos de arriba). La verdad es que ahora me siento muy a gusto en este lugar. Mi actitud es diferente que cuando vine por 3 meses y tenía tanto estrés. La verdad es que la escuela de economía fue una oportunidad increíble porque aprendí muchísimas cosas y conocí a mucha gente, pero yo estaba muy estresada teniendo que estudiar macroeconomia, microeconomía, modelos de equilibrio general computable y esas cosas. Ahora la onda es diferente. Tengo mi despachito con mi teléfono y mi cuenta de correo al lado de un laguito que hay en la CEPAL, y estoy en un proyecto en el departamento de desarrollo social. El proyecto es de la OEI y es sobre las metas educativas para 2021 en iberoamérica (link). La CEPAL (mi jefe) estimó los costos para los gobiernos (link) de conseguir esas metas o unas asequibles para ellos y ahora, cuando pase la cumbre de jefes de estado, tendremos que hacer un informe sobre la plata necesaria y cómo va ese tema. Yo me encargaré de redactar el capítulo sobre cooperación internacional.
Así que todo bien, muy tranquila hasta que llegue esa cumbre y digan que les parece muy bien. Entonces habrá que ponerse a trabajar más en serio.
Y bueno, pues así es la vida por aquí. Hace calorcito, a veces demasiado y a veces nada, como una típica primavera. Salgo a veces a tomar el sol y otras, como ahora, escribo a mi gente de España. Tengo unos ritmos biológicos un poco extraños, pero me siento muy bien.
Se me acabaron las cosas que contar. Sólo decir que todo bien pero extraño mi vida de allá. Nunca me había dado cuenta de lo que me gusta vivir en Madrid.
Requisito de entrada (Jara, te copié!!)
Escribir un comentario. Por favor, esto es importante para mi! Quiero saber que están ahí... :-)
domingo, 28 de noviembre de 2010
domingo, 7 de noviembre de 2010
Brasil
Después de pasar más de un mes en Espanha, ya era el momento de volver a Sudamérica.
Por eso, y porque necesitaba unas vacaciones, decidí parar en Brasil por 10 días antes de incorporarme a la vida en Chile de nuevo.
Llegué el viernes por la manhana. Cuando salí de Madrid no sabía si mi amiga Camila me podía ir a buscar al aeropuerto, y por eso, cuando llegué, me puse a hacer cosas antes de salir de territorio internacional. Pasé por el Duty Free, y como siempre, no compré nada. También cambié mi dinero en reales, y descubrí que 1 euro son 2 reales. Iba a ser fácil hacer la conversión durante estos días.
Menos mal que me entretuve, porque cuando salí con mi maleta, estaba Camila. Ella me explícó que se perdió muchas veces antes de llegar al aeropuerto y pensó que ya me habría ido cuando ella llegara. Telepatía.
Cuando estábamos entrando en Sao Paulo entendí que es como Mëxico DF y me sentí en una gran ciudad de América Latina. Calor, tráfico, caos, polución, pobreza... pero aquí sí, de verdad. Luego llegamos a casa de su suegra -ella se va a casar con su novio este anho-, que es como un oasis dentro de la ciudad. Tiene muchas plantas, las puertas están abiertas y tienen sus rejas, tiene canarios, agua de coco en el refrigerador, grandes y raras frutas encima de la mesa... Otra vez, me sentí en América Latina de nuevo. En Chile no tengo esa sensación. Su suegra, Ana María, es una mujer encantadora, llena de vida, muy sonriente, y lo mejor es que es física nuclear.
Nos quedamos hablando en la terraza unas horas, tomando agua de coco, poniéndonos un poco al día. Luego fuimos al mercado central a comer. Comimos una especie de sandwiches de carne seca (que es carne tratada como se trata el bacalao para conservarlo, con sal) y de mortadela (típico de aquí). Los sandwiches eran tan grandes no que pudimos acabar con ellos. Dimos una vuelta por el centro de la ciudad y me di cuenta de que no es muy bonita. Eso sí, tiene un montón de tiendas buenas, bonitas y baratas para comprar.
Lo siguiente que hicimos fue depilarnos. Fue la primera vez que me depilaba "a la brasilenha" en Brasil. Desde entonces me siento más ligera.
Después fuimos a cenar sushi con el padre de Cami y los de su empresa. Al parecer era como una fiesta de algo y por eso estaban cenando. Me lo pasé muy bien. Su padre es una persona muy agradable. Lo primero que hizo cuando me vio fue darme un beso en la frente, cogerme de las manos y decirme "se sei amiga da mia fia, sei amiga mea tambén" (yo lo escribo en portitannhol).
Ese día nos acostamos a las 2:00 y nos levantamos a las 4:00 para salir hacia Joinville. Joinville es la ciudad donde nacieron Cami y sus padres. Su familia es alemana, pero llevan aquí ya 2 generaciones.
Después de nueve horas de viaje llegamos. Ella y yo fuimos dormidas todo el tiempo mientras su novio y su padre hablaban delante, así que no fue tan pesado.
Me gustó mucho el tipo de edificios de la ciudad. Están cubiertos de azulejos. Concretamente, donde vive la familia, es un edificio de color carne y rosa, y la verdad es que queda bastante chulo. Cuando llegamos, nos estaban esperando con una comilona tradicional brasileira. No sé qué eran la mitad de las cosas que comí, pero estaba muuuy bueno. Por ejemplo, ensalada de aguacate, lechuga, unas hojas verdes, tomate y plátano deshidratado. Buenísimo. O una especie de árbol que cortan en trocitos y sabe como a jícama o patata cruda pero más bueno. También comimoscomo una gelatina líquida hecha con vino y zumo de uva, en la que habían metido unas bolitas que creo que eran hechas de máiz. A eso había que ponerle una salsa blanca.
Después de eso, corriendo corriendo nos arreglamos para la boda. Fuimos a casa de una amiga de Cami a coger una furgoneta que alquilaron para que nos llevara hasta allí, que estaba a 2 horas de Joinville. El conductor se llamaba Newton, y era muy simpático. Íbamos 8 pesonas en la furgo, y por el camino ya empezamos a tomar algunas cervezas y hablar mucho. Las amigas de Cami eran lo que yo entiendo por típicas brasilenhas, o sea, ultra guapas, cuerpazo y muy arregladas. Todas están prometidas, y también venían los novios con nosotros. Sölo una amiga suya y yo estábamos solteras. Cuando me di cuenta de esta situación me vino un jarrazo de tiempo frío encima... pero bueno, esa es otra historia, la de la gente de mi edad casándose y teniendo bebés.
La iglesia era muy bonita, y el cura un cachondo. Cuando preguntó a la amiga de Cami si tomaba al chico como esposo y ella contestó "si", él le dijo "estás segura?".
Luego llegamos al salón. Era uno de los sitios más lujosos en los que he estado. Me pareció muy bien que la comida se servía en bufette, así no comes más de lo necesario sólo por no dejar nada. Pero en sí la boda fue un show. Había fotos de los novios proyectadas en la pared -fotos de estudio, nada de hechas con la Çanon compacta- y tod así. Cuando bajamos a bailar ya nos habíamos quitado los zapatos -costumbre que acepté con gusto- y habíamos bebido lo suficiente como para hacer congas y esas cosas. Había un grupo de música tocando y al parecer son bastante famosos aquí en Brasil, algo así como el canto del loco en Espanha. Luego repartieron unas máscaras de carnaval y todos nos las pusimos, entre bombas de confeti, luces cegadoras y champagne. Y finalmente, como a las 3 de la manhana, llamamos a Newton para que nos viniera a buscar.
Dormimos todo el camino hasta casa, cosa que fue bastante malo para mis huesos y músculos porque (inexplicablemente) hacía un frío del carajo.
Cuando llegamos a casa y me acosté, pude por fin decir "manhana no tengo que hacer nada, viva en descanso infinito.
Pero tampoco fue tan descanso infinito, porque a las 13:00h me levanté llena de energía. Comimos un montón de verduras que preparó la madre y una carne a la brasa que preparó el padre en la barbacoa de la terraza. Supe que todas las verduras y frutas que comen en la casa son orgánicas, de una granja que tienen. De hecho, después de llevar al novio de Cami al aeropuerto, fuimos con su madre a la granja.
Dios mio, no puedo explicar con palabras ese lugar. Cuando pueda pondré fotos, pero por ahora, sólo decir que tienen un proyecto de conservación de la biodiverisdad allí. Son 5 hectáreas de paraíso. No exagero. Está lleno de plantas tropicales, muy muy raras algunas de ellas. También hay fauna tropical, como iguanas, lagartos, serpientes, pájaros raros de colores... Bueno bueno... Tienen un río dentro de la granja, lleno de nenúfares. Mé explicó su madre que van a traer unos peces que se alimentan de nenúfares para que lo limpien (se van a poner las botas, porque por ahora el rio no se ve). Tabién vimos los huevos de un pájaro salvaje que son rosas, y al parecer nadie de la familia de Cami había visto esos huevos en los 100 anhos que tiene esa granja. Luego tienen un espacio enooorme donde la madre tiene su super huerto orgánico. Me explicó que la agricultura orgánica no echa pesticidas en las frutas y las verduras sino que tratan el suelo para que no deje pasar a los bichos. El lema es "suelo sano, plantas sanas, hombre sano".
Ellos también tienen una fábrica de productos orgánicos dentro de la granja. Venden mermeladas, zumos, salsa de tomate, etc. Me flipó. Cogimos huevos de pato, higos, zanahorias (nunca había arrancado una zanahoria, y es una sensación taaaaaaan genial...), calabacines y moras, y nos fuimos a casa.
Les dije que si podía venir a visitarlos de vez en cuando y trabajar en la granja, a modo de montaje scout, para descansar la mente. Y yo hace tiempo que estaba buscando un lugar así, para venir a trabajar a cambio de vivir unos días en un paraíso y disfrutar de un buen libro (Meu Deus, hay demasiada bohemia dentro de mi). Por cierto que ellos eran scouts!! El padre fundó los scouts en Joinville!!
Además, me llevo fenomenal con los padres, la suegra y el novio de Cami, así que espero que esto sea el comienzo de muchas más. Ya me invitaron a pasar las navidades con ellos, con sus tíos, que son chefs de un restaurante y viven en una casa preciosa en una playa virgen. La verdad es que me encantaría, porque aquí me siento como en casa. Estoy muy ralajada con ellos, y hoy me dijeron cosas muy bonitas en la cena cuando me invitaron a pasar las navidades con ellos. El padre dijo en la mesa "cada veiz tenemos mais filios" -cada vez tenemos más hijos-.
Manhana nos vamos Cami y yo a Florianópolis, a las playas. Seguiré contando por aquí.
Veo que venir a Brasil fue una gran decisión. Y también veo que, cada vez más, sé identificar a las buenas personas que pasan por mi vida y me atrevo a hacer cosas para estar con ellas. Dejé gente muy importante para mí en Madrid, y esto me hace sentir un poco mejor en la distancia.
Ya me siento infinitamente agradecida con todas las personas que me he encontrado en mi viaje de 3 días. Espero que los siguientes 7 días también me deparen experiencias así.
Por eso, y porque necesitaba unas vacaciones, decidí parar en Brasil por 10 días antes de incorporarme a la vida en Chile de nuevo.
Llegué el viernes por la manhana. Cuando salí de Madrid no sabía si mi amiga Camila me podía ir a buscar al aeropuerto, y por eso, cuando llegué, me puse a hacer cosas antes de salir de territorio internacional. Pasé por el Duty Free, y como siempre, no compré nada. También cambié mi dinero en reales, y descubrí que 1 euro son 2 reales. Iba a ser fácil hacer la conversión durante estos días.
Menos mal que me entretuve, porque cuando salí con mi maleta, estaba Camila. Ella me explícó que se perdió muchas veces antes de llegar al aeropuerto y pensó que ya me habría ido cuando ella llegara. Telepatía.
Cuando estábamos entrando en Sao Paulo entendí que es como Mëxico DF y me sentí en una gran ciudad de América Latina. Calor, tráfico, caos, polución, pobreza... pero aquí sí, de verdad. Luego llegamos a casa de su suegra -ella se va a casar con su novio este anho-, que es como un oasis dentro de la ciudad. Tiene muchas plantas, las puertas están abiertas y tienen sus rejas, tiene canarios, agua de coco en el refrigerador, grandes y raras frutas encima de la mesa... Otra vez, me sentí en América Latina de nuevo. En Chile no tengo esa sensación. Su suegra, Ana María, es una mujer encantadora, llena de vida, muy sonriente, y lo mejor es que es física nuclear.
Nos quedamos hablando en la terraza unas horas, tomando agua de coco, poniéndonos un poco al día. Luego fuimos al mercado central a comer. Comimos una especie de sandwiches de carne seca (que es carne tratada como se trata el bacalao para conservarlo, con sal) y de mortadela (típico de aquí). Los sandwiches eran tan grandes no que pudimos acabar con ellos. Dimos una vuelta por el centro de la ciudad y me di cuenta de que no es muy bonita. Eso sí, tiene un montón de tiendas buenas, bonitas y baratas para comprar.
Lo siguiente que hicimos fue depilarnos. Fue la primera vez que me depilaba "a la brasilenha" en Brasil. Desde entonces me siento más ligera.
Después fuimos a cenar sushi con el padre de Cami y los de su empresa. Al parecer era como una fiesta de algo y por eso estaban cenando. Me lo pasé muy bien. Su padre es una persona muy agradable. Lo primero que hizo cuando me vio fue darme un beso en la frente, cogerme de las manos y decirme "se sei amiga da mia fia, sei amiga mea tambén" (yo lo escribo en portitannhol).
Ese día nos acostamos a las 2:00 y nos levantamos a las 4:00 para salir hacia Joinville. Joinville es la ciudad donde nacieron Cami y sus padres. Su familia es alemana, pero llevan aquí ya 2 generaciones.
Después de nueve horas de viaje llegamos. Ella y yo fuimos dormidas todo el tiempo mientras su novio y su padre hablaban delante, así que no fue tan pesado.
Me gustó mucho el tipo de edificios de la ciudad. Están cubiertos de azulejos. Concretamente, donde vive la familia, es un edificio de color carne y rosa, y la verdad es que queda bastante chulo. Cuando llegamos, nos estaban esperando con una comilona tradicional brasileira. No sé qué eran la mitad de las cosas que comí, pero estaba muuuy bueno. Por ejemplo, ensalada de aguacate, lechuga, unas hojas verdes, tomate y plátano deshidratado. Buenísimo. O una especie de árbol que cortan en trocitos y sabe como a jícama o patata cruda pero más bueno. También comimoscomo una gelatina líquida hecha con vino y zumo de uva, en la que habían metido unas bolitas que creo que eran hechas de máiz. A eso había que ponerle una salsa blanca.
Después de eso, corriendo corriendo nos arreglamos para la boda. Fuimos a casa de una amiga de Cami a coger una furgoneta que alquilaron para que nos llevara hasta allí, que estaba a 2 horas de Joinville. El conductor se llamaba Newton, y era muy simpático. Íbamos 8 pesonas en la furgo, y por el camino ya empezamos a tomar algunas cervezas y hablar mucho. Las amigas de Cami eran lo que yo entiendo por típicas brasilenhas, o sea, ultra guapas, cuerpazo y muy arregladas. Todas están prometidas, y también venían los novios con nosotros. Sölo una amiga suya y yo estábamos solteras. Cuando me di cuenta de esta situación me vino un jarrazo de tiempo frío encima... pero bueno, esa es otra historia, la de la gente de mi edad casándose y teniendo bebés.
La iglesia era muy bonita, y el cura un cachondo. Cuando preguntó a la amiga de Cami si tomaba al chico como esposo y ella contestó "si", él le dijo "estás segura?".
Luego llegamos al salón. Era uno de los sitios más lujosos en los que he estado. Me pareció muy bien que la comida se servía en bufette, así no comes más de lo necesario sólo por no dejar nada. Pero en sí la boda fue un show. Había fotos de los novios proyectadas en la pared -fotos de estudio, nada de hechas con la Çanon compacta- y tod así. Cuando bajamos a bailar ya nos habíamos quitado los zapatos -costumbre que acepté con gusto- y habíamos bebido lo suficiente como para hacer congas y esas cosas. Había un grupo de música tocando y al parecer son bastante famosos aquí en Brasil, algo así como el canto del loco en Espanha. Luego repartieron unas máscaras de carnaval y todos nos las pusimos, entre bombas de confeti, luces cegadoras y champagne. Y finalmente, como a las 3 de la manhana, llamamos a Newton para que nos viniera a buscar.
Dormimos todo el camino hasta casa, cosa que fue bastante malo para mis huesos y músculos porque (inexplicablemente) hacía un frío del carajo.
Cuando llegamos a casa y me acosté, pude por fin decir "manhana no tengo que hacer nada, viva en descanso infinito.
Pero tampoco fue tan descanso infinito, porque a las 13:00h me levanté llena de energía. Comimos un montón de verduras que preparó la madre y una carne a la brasa que preparó el padre en la barbacoa de la terraza. Supe que todas las verduras y frutas que comen en la casa son orgánicas, de una granja que tienen. De hecho, después de llevar al novio de Cami al aeropuerto, fuimos con su madre a la granja.
Dios mio, no puedo explicar con palabras ese lugar. Cuando pueda pondré fotos, pero por ahora, sólo decir que tienen un proyecto de conservación de la biodiverisdad allí. Son 5 hectáreas de paraíso. No exagero. Está lleno de plantas tropicales, muy muy raras algunas de ellas. También hay fauna tropical, como iguanas, lagartos, serpientes, pájaros raros de colores... Bueno bueno... Tienen un río dentro de la granja, lleno de nenúfares. Mé explicó su madre que van a traer unos peces que se alimentan de nenúfares para que lo limpien (se van a poner las botas, porque por ahora el rio no se ve). Tabién vimos los huevos de un pájaro salvaje que son rosas, y al parecer nadie de la familia de Cami había visto esos huevos en los 100 anhos que tiene esa granja. Luego tienen un espacio enooorme donde la madre tiene su super huerto orgánico. Me explicó que la agricultura orgánica no echa pesticidas en las frutas y las verduras sino que tratan el suelo para que no deje pasar a los bichos. El lema es "suelo sano, plantas sanas, hombre sano".
Ellos también tienen una fábrica de productos orgánicos dentro de la granja. Venden mermeladas, zumos, salsa de tomate, etc. Me flipó. Cogimos huevos de pato, higos, zanahorias (nunca había arrancado una zanahoria, y es una sensación taaaaaaan genial...), calabacines y moras, y nos fuimos a casa.
Les dije que si podía venir a visitarlos de vez en cuando y trabajar en la granja, a modo de montaje scout, para descansar la mente. Y yo hace tiempo que estaba buscando un lugar así, para venir a trabajar a cambio de vivir unos días en un paraíso y disfrutar de un buen libro (Meu Deus, hay demasiada bohemia dentro de mi). Por cierto que ellos eran scouts!! El padre fundó los scouts en Joinville!!
Además, me llevo fenomenal con los padres, la suegra y el novio de Cami, así que espero que esto sea el comienzo de muchas más. Ya me invitaron a pasar las navidades con ellos, con sus tíos, que son chefs de un restaurante y viven en una casa preciosa en una playa virgen. La verdad es que me encantaría, porque aquí me siento como en casa. Estoy muy ralajada con ellos, y hoy me dijeron cosas muy bonitas en la cena cuando me invitaron a pasar las navidades con ellos. El padre dijo en la mesa "cada veiz tenemos mais filios" -cada vez tenemos más hijos-.
Manhana nos vamos Cami y yo a Florianópolis, a las playas. Seguiré contando por aquí.
Veo que venir a Brasil fue una gran decisión. Y también veo que, cada vez más, sé identificar a las buenas personas que pasan por mi vida y me atrevo a hacer cosas para estar con ellas. Dejé gente muy importante para mí en Madrid, y esto me hace sentir un poco mejor en la distancia.
Ya me siento infinitamente agradecida con todas las personas que me he encontrado en mi viaje de 3 días. Espero que los siguientes 7 días también me deparen experiencias así.
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